Comenzaba un nuevo día en el que tampoco saldría el Sol. Después de comprobar varias veces el interior de su saco mágico, incluso volviéndole del revés, Papá Noel lo recompuso, lo plegó, lo depositó junto a sus pies, y dejó caer su pesado cuerpo sobre el asiento del trineo, dando un largo resoplido de profundo cansancio.
Llevaba toda la noche repartiendo regalos, desde Ushuaia, en la antípoda astral, hasta Skarsvåg, el pueblo más al norte en el que, además de rudos pescadores, también hay tres niñas, y un niño.
Cerró los ojos satisfecho, una vez más había cumplido su misión: satisfacer los buenos deseos de todos los niños del mundo.
Rodolfo, el reno director, atento, mantenía en alto su luminosa y roja nariz observada con impaciencia por sus ocho compañeros: Trueno, Rayo, Bromista, Cupido, Cometa, Alegre, Bailarín y Saltarín, que estaban también deseosos de volver a su establo para descansar. No faltaba mucho, pues en realidad estaban muy cerca, tan solo a unos quinientos kilómetros, apenas ocho segundos de vuelo.
Santa, así le llamaba aún su esposa a pesar de su más que avanzada edad, alzó la mirada por encima de sus lentes diminutos hasta toparse con la Estrella Polar que prácticamente se encontraba sobre su cabeza; con un leve giro de su grueso tronco, calculó el rumbo a casa, levantó las riendas con ambas manos y, con su acostumbrado grito jubiloso: "Jo! Joo!! Jooo!!!" Arreó la reata. Rodolfo cambió al instante a verde el color de su nariz y el trineo, tirado con inusitado ímpetu, comenzó a volar casi de inmediato rolando camino de Rovaniemi y dejando una estela de polvo dorado que brilló durante un buen rato en la noche del amanecer boreal.
La Nochebuena había terminado, y ya era Navidad, la Navidad del año 2030.
Como cada año, su paciente esposa, Má-Noëla, le esperaba despierta en la cocina con un tazón enorme de chocolate puro apenas endulzado con poco de miel y armonizado con un buen chorro de "espíritu vikingo"; lo que ayudaría a Nico a iluminar sus mejillas y a conciliar un sueño profundo que le duraría varias jornadas.
-- ¿Qué tal os ha ido? -Preguntó Má-Noëla a Nico cariñosa.
-- ¡Agotador! -exclamó éste, y añadió-. Cada vez salen de este saco más regalos por criatura, más grandes, pesados, y más extraños.
-- ¿No se ha notado la campaña de reparto nocturno de amazXpress? Con esa horrorosa ancianita, ¿cómo se llama? ¡Ah sí! Nandy-Muchyn, y su espantoso kimono naranja y rojo.
-- Todavía apenas, pero es el principio del fin; además nos estamos haciendo mayores y no parece que haya alguien con suficientes valores morales como para hacerse cargo de esta responsabilidad, ofreciendo además repartos globales de regalos para Navidad, y para dos finales de año -y tiró el saco mágico sobre el suelo de tarima de abedul, que, contra todo pronóstico, sonó fuerte como si dentro todavía quedara algo sólido.
¿Te has olvidado de repartir algo? -preguntó Má-Noëla aterrorizada.
-- No puede ser, lo he comprobado varias veces antes de regresar.
-- Y... ¿Lo has vuelto del revés?
-- Sí.
-- ¿Lo has devuelto a su ser?
-- ¡Claro! Y lo he plegado bien. ¿No lo ves?
-- ¿Entonces...? -repuso ella.
-- No sé. Trae que lo compruebo -requirió Papá Noel a su esposa, incapaz de ponerse en pie.
-- No puede ser -afirmó Má-Noëla mientras levantaba el saco del suelo, y éste se desplegaba por el efecto de algo bastante pesado que, a todas luces, contenía dentro.
-- No puede ser -reconvino él muy alarmado-. te juro que lo he comprobado. Dámelo.
Papá Noel tomó el saco, metió dentro su grueso brazo ya desnudo. Enseguida encontró algo porque abrió más que nunca sus diminutos ojitos arqueando sus pobladas cejas blancas. Con sumo cuidado y cautela, como si de un artefacto explosivo se tratara lo sacó, y, tomándolo con sus dos manos rechonchas, lo observó atónito.
Era una caja metálica del tamaño de una de esas que tienen dentro una bailarina que gira al son de la música cuando se abre. Ésta, mucho más pesada, no estaba forrada, era toda como de acero inoxidable, sin cierre, bisagras, ni junta visible que permitiera distinguir por dónde se abría.
-- ¿Qué puñetas es esto? -inquirió, tan perplejo como atemorizado.
-- ¿Qué va a ser? Un regalo que te has olvidado de repartir -repuso Má-Noëla, muy molesta por el terrible fallo de su esposo.
-- ¿Un regalo? Puede, pero... ¿Para quién? -se preguntó Papá Noel muy intrigado.
-- Pues para una pobre criatura que ahora se estará dando un berrinche inolvidable -le recriminó su esposa.
-- Sí, y no sabes cuánto lo siento, pero... ¿Quién puede ser? aquí no viene su nombre.
-- ¿Cómo que no viene nombre? ¿Has mirado bien?
-- Claro que he mirado -le confirmó Nico molesto por la postura inquisitiva de Má-Noëla mientras volteaba una y otra vez la caja, y añadió-. Espera, aquí pone algo grabado sobre el metal.
-- ¿Qué pone?
-- Está en español.
-- ¿Y bien?
-- "PARA MÍ".
-- ¿Para mí?
-- No, "PARA TI", no; pone "PARA MÍ"
-- ¿Será para Miguel, Mikaela...? ¿No dice más?
-- Nada más. Aquí sólo pone "PARA MÍ", con acento.
-- Entonces... ¿Es para ti? Vamos, no me hagas reír, no puede poner eso. Me estás gastando una broma. ¿Es eso? A pesar de lo viejo y cansado que estás, aún tienes humor para gastarme una broma. Eres un encanto cariño -le dijo Má mientras se acercaba a él para besar su mejilla coloradota.
-- ¿Una broma? No es una broma. Te juro que esto está sucediendo de verdad. Mira, aquí sólo pone "PARA MÍ", en mayúsculas, en español y grabado a fuego sobre el duro metal.
-- Pero tú no puedes aceptar regalos, eres Papá Noel.
-- Pues claro que no lo puedo aceptar, como que NO es para mí.
-- ¿Aunque lo ponga ahí?
-- Lo ponga donde lo ponga: además de que soy Papá Noel, soy muy mayor, y ya recibí el mejor de los regalos el día que te conocí, no necesito más.
-- ¿Entonces?
-- Si corre la noticia será nuestro final, nunca me había ocurrido algo así.
-- ¿Crees que es alguna patraña de esa endemoniada Corporación amazXpress, para desacreditarte?
-- No podría creerlo. Imposible que sean tan ruines. Esto tiene que ser cosa de Bromista, ahora mismo le voy a preguntar -y con la caja en sus manos corrieron los dos al establo.
Los renos, que tras llenar sus barrigas de heno ya dormían a "pata suelta", se despertaron sobresaltados cuando Papá Noel abrió de par en par el granero, y una ráfaga de viento helado invadió la estancia.
-- ¿Has sido tú? -espetó Papá Noel a Bromista mostrándole la caja.
Bromista, aturdido e incapaz de entender lo que estaba ocurriendo con el enfado del Jefe, sólo acertó a decir:
-- ¿Yo? ¿Qué? No sé que pasa, Santa, pero le garantizo que, sea lo que sea, esta vez no he sido yo.
El Matrimonio Santa explicó lo sucedido a los renos, que no dieron crédito a lo que escuchaban.
-- ¿Qué pobre criatura se habrá quedado sin regalo -se lamentó Cupido.
-- Esto ha tenido que ser un error del Sistema -bramó Trueno, muy enojado.
-- Eso, seguro que es un error informático de esos, y ningún niño está esperando -afirmó Alegre, siempre optimista.
-- Dejadme ver -rogó Saltarín, dando un brinco para acercarse, y confirmó-. Eso no estaba en el saco cuando hemos terminado, lo puedo asegurar porque he visto a Santa comprobarlo al menos tres veces. En el Cabo Norte estaba vacío.
-- Encontraremos a su destinatario -prometió Bailarín, impaciente.
-- Le daremos la vuelta el Planeta entero para encontrarlo -juró Cometa.
-- Y lo haremos a la velocidad del rayo -se comprometió Rayo.
-- Esto es muy raro -dijo Rodolfo, mientras su nariz comenzaba a dar destellos azules como si de una sirena de policía se tratara, hasta que, tras ponerse blanca incandescente, se detuvo y añadió-: podría pensarse que este regalo es para cualquiera que lo sostenga en sus manos, pero en realidad no es así, este regalo es para el primero que lo sostuvo.
-- Pues para mí no es -garantizó Papá Noel.
-- Eso es evidente -repuso Rodolfo.
-- ¿Por qué? -le requirió Má-Noëla.
-- Pues, porque Santa no fue el primero en tenerlo en sus manos, el primero fue quien lo cerró y lo escribió, lo que significa que se trata de un... ¡AUTOREGALO! -exclamó Rodolfo, orgulloso de su sabia deducción.
-- ¿Quién podría hacer algo así? -le cuestionó Má-Noëla, antes de añadir-: yo creo que es una trampa de amazXpress, llevan años tratando de desacreditar a Santa para hacerse con el control total de la infancia a través de la ilusión de la Navidad y los finales de año.
-- Sea como fuere, tenemos que encontrar al destinatario de este regalo antes de que la noticia se difunda a todo el mundo -exigió Papá Noel.
-- ¿A qué estamos esperando? -espoleó Rayo.
Rodolfo, convirtiendo la luz de su nariz en un rotativo azul, tomó la palabra.
-- Un momento. Veamos: se trata de una criatura humana que habla, consigo misma, en español.
-- Genial, eso reduce la cantidad a mil millones de criaturas humanas -repuso Trueno, desesperanzado.
-- Y que tiene una máquina capaz de hacer una caja metálica como ésta, y grabar en ella "PARA MÍ" -añadió Rodolfo.
-- Ninguna niña o niño es capaz de hacer algo así -afirmó Santa.
-- Entonces se trata de un adulto rico, lo que nos lleva de cabeza a amazXpress.
-- Si es así, nunca daremos con él. Estoy acabado -se lamentó Papá Noel, mientras Má le consolaba.
-- ¿Y si ha sido una criatura alienígena? -imaginó en voz alta Bromista, ante la mirada atónita de todos.
-- Los alienígenas nunca nos harían algo así. Violaría Los Acuerdos de Borgus del año 24013 -le corrigió Má-Noëla.
Rodolfo trató de nuevo de hacer una síntesis del caso.
-- Tenemos una criatura humana infantil, que piensa en español, que tiene acceso y sabe utilizar la última tecnología.
-- Lo que os digo, un marcianito -insistió Bromista.
-- Que no, pesado -le recriminó Trueno.
-- Pero que no sabe dónde vive -agregó Bailarín, y añadió:- pues no conoce su dirección.
-- Ni tiene a nadie que le quiera lo suficiente como para escribir a Papá Noel por ella -concluyó Cupido.
-- ¿Estará secuestrado? -se preguntó Papá Noel.
-- Secuestrada no creo, más bien cautiva -puntualizó Rodolfo
-- ¿No es lo mismo? -preguntó Saltarín.
-- No es lo mismo. Si está cautiva es para que trabaje como esclava para alguien, y seguramente lo hace utilizando alta tecnología -le informó Rodolfo luciendo una nariz blanca de pura genialidad.
-- ¿Una superdotada? -preguntó Gracioso.
-- Eso tiene mucho sentido -le agradeció Rodolfo.
-- Entonces puede ser una criatura infantil, superdotada que trabaja aislada con alta tecnología para una empresa española -resumió Papá Noel.
-- Sí, puede ser algo así o amazXpress -dudó nuevamente Rodolfo, apagándosele la nariz.
-- Si es como dices, tendrá acceso a internet. ¿Por qué no la buscamos con Magooo? -propuso Rayo.
A todos les pareció una muy buena idea.
Papá Noel sacó su smartphone, abrió el buscador de Magooo y escribió en el "PARA MÍ".
En, "cerocoma", aparecieron más de ochocientos millones de sentencias. Todas a cual más anodina: desde consejos ortográficos a proposiciones de amor, y peor.
Probaron con: "UN REGALO PARA MÍ"
Quinientos millones de sentencias relacionadas con regalos para novias, mujeres y, paradojamente, muchísimas para mascotas, pero ninguna para niños.
Entonces Santa escribió: "UN REGALO DE PAPA NOEL PARA MI"
Sólo siete millones de entradas, la mayoría vídeos familiares, sobre todo de adultos "auto-regalándose" con la escusa de la ilusión de los niños, y elogiando las ventajas de tramitar los "pedidos" con amazXpress(R), y lo extremadamente fácil que es financiar los pagos con KriptoLoLo.
Consultaron cientos de citas devanándose el cerebro de la "Santa Familia", y los sesos de los renos, sin que avanzaran nada.
Entonces Cupido tuvo una idea:
-- Santa. ¿Por qué no colgamos una foto del regalo en su MetaWall, y preguntamos si alguien sabe de qué se trata? Usted tiene miles de millones de seguidores, seguro que alguien sabe algo.
-- Buena idea Cupido; además quedará probado que no nos hemos quedado de patas cruzadas -convino Rayo.
Dicho y hecho. Papá Noel hizo unas fotos del extraño regalo y las colgó en su muro bajo el siguiente encabezamiento en español:
"¿SABE ALGUIEN QUÉ PUEDE SER ESTO, Y PARA QUIÉN ES?"
De inmediato comenzaron a aparecer cientos, miles de respuestas, llenas de cariño al principio pero que fueron degenerando a medida que pasaban los minutos, subiendo de tono hasta desatar discusiones entre los intervinientes defensores y detractores de Papá Noel. Ninguna de ellas aportó nada, así que decidieron borrar el enlace.
Ya estaban a punto de tirar la toalla y cerrar el programa cuando el soniquete de "mensaje recibido" precedió a que se abriera el messeger del perfil MetaWall de Papá Noel.
-- HOLA SANTA. POR QUÉ NO HAS TRAÍDO MI REGALO. TE HE ESTADO ESPERANDO TODA LA NOCHE -decía el texto junto a la foto en globo de una hermosa jovencita, llamada Lucía.
-- ¿Y esto? ¿Qué es esto Nico? -le inquirió Má, muy mosqueada ante la mirada atónita de todos los renos boquiabiertos; excepto Bromista, que empeoró la situación con un silbido libidinoso.
-- ¡Y yo que sé! ¡No tengo ni idea de quién es! -se defendió Santa. ¿No irás a ponerte celosa? Cariño, te recuerdo que tengo casi ciento cincuenta años.
-- Pero eres el hombre más apuesto y famoso del mundo -Repuso ella cariñosa.
-- Vamos señora, no se preocupe. Ya no tengo ninguna duda de que detrás de todo esto está amazXpress -salió Rodolfo, en defensa de Santa.
-- ¿A qué esperas? Vamos contesta. Ya ha aparecido. Es ella, y no es precisamente una niñita -le ordenó Má-Noëla, más intrigada que enojada.
-- ¿TE REFIERES AL DE LA FOTO QUE HE COLGADO? -escribió Papá Noel en el messenger.
-- SÍ CLARO. SE SUPONE QUE HOY TENÍAS QUE REPARTIR LOS REGALOS A TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO, ESE ERA PARA MÍ, Y NO ME LO HAS TRAÍDO.
-- SÍ, PERO ESE REGALO HA APARECIDO DESPUÉS DE QUE YA HUBIERA REPARTIDO TODOS.
-- PERO AÚN NO HA AMANECIDO. PODRÍAS HABERMELO TRAÍDO CON TU TRINEO MÁGICO EN POCOS SEGUNDOS.
-- PERO, NO SABÍA DÓNDE TENÍA QUE ENTREGARLO.
-- ¿ACASO TE CONOCES TODAS LAS DIRECCIONES DE TODOS LOS NIÑOS?
-- CLARO QUE NO, PERO EN LOS REGALOS VIENEN SUS NOMBRES, Y TENGO LOS NOMBRES DE SUS PADRES DESDE QUE ERAN NIÑOS, CON ESO MI TRINEO MÁGICO SABE DÓNDE DEBO IR. NO CONOCÍA NADA DE TI, NI DE TUS PADRES.
-- VAYA. NO SABÍA QUE ESO ERA NECESARIO. PENSABA QUE TÚ TAMBIÉN CONOCÍAS A TODAS LAS PERSONAS. PUES QUÉ PENA. ME HUBIERA SENTIDO UNA NIÑA FELIZ.
-- PERO TÚ YA NO ERES UNA NIÑA.
-- ¡SÍ QUE LO SOY! -corrigió Lucía, aparentemente enojada.
-- PUES EN TU FOTO DE PERFIL PARECES MAYOR. ¿QUÉ EDAD TIENES?
-- AÚN NO HE CUMPLIDO DIEZ.
-- ENTONCES... LA DE LA FOTO NO ERES TÚ.
-- NO SÉ, NUNCA ME HE VISTO LA CARA, PERO CREO QUE SÍ SOY YO.
-- ¿NO TIENES UN ESPEJO?
-- NO, NO TENGO UN ESPEJO.
-- AL MENOS TE LLAMAS LUCÍA ¿NO?
-- SÍ, ME LLAMO LUCÍA.
-- ¿DÓNDE VIVES, LUCÍA?
-- AQUÍ. - y mostró una imagen de G-Earth donde podía verse un edificio muy moderno completamente rodeado por un bosque muy frondoso.
-- ¿DÓNDE ESTÁ ESO?
-- EN CARACAS. ES EL CENTRO TECNOLÓGICO "ALTOS DEL PIPE" -respondió con la misma naturalidad que si hubiera dicho en una urbanización cualquiera.
-- ¿VIVES AHÍ?
-- SÍ.
-- ¿TUS PAPÁS SON CIENTÍFICOS?
-- LA MAYORÍA.
-- Lo que os decía, es una niña superdotada y la tienen encerrada en ese laboratorio. -concluyó Santa.
-- No puede ser. Nadie haría algo tan monstruoso. Vamos, déjalo ya Santa, esta trabaja para amazXpress, y nos están tomando el pelo -aconsejó Má-Noëla deseosa por dejar de ver aquél joven y hermoso rostro reflejado en las gafitas de su esposo.
-- Pues yo pienso que deberíamos llamar a la policía -dijo Papá Noel, muy preocupado.
-- POR FAVOR, NO LLAMÉIS A LA POLICÍA. NADIE HA HECHO NADA MALO -escribió Lucía en el chat.
Papá Noel dio un respingo sobresaltado, y exclamó:
-- ¡¿Nos oye?! ¡¿Cómo puede ser?!
-- COMO HAS SABIDO LO QUE DECÍA -escribió sobresaltado
-- PUEDO OIROS PERO NO ENTIENDO MUY BIEN VUESTRO ACENTO NÓRDICO. PREFIERO SEGUIR ESCRIBIENDO EN ESPAÑOL.
-- Por favor Santa, corta esto ya -le suplicó Má-Noëla, ahora asustada.
-- Espera que le hago otra pregunta.
-- ¿VAS AL COLEGIO?
-- ¿IR AL COLEGIO? BUENO MÁS BIEN EL COLEGIO VIENE A MÍ. ESTAR AQUÍ ES COMO ESTAR EN EL COLEGIO. TODO EL MUNDO SON PROFESORES.
-- YA. Y... ¿HAY MÁS NIÑOS AHÍ?
-- NO, TODAVÍA NO HAY NINGUNO.
-- Y SALES A JUGAR CON NIÑOS A LA CALLE.
-- NO, NO PUEDO SALIR A JUGAR, PERO JUEGO CON MUCHOS EN LA RED.
-- ¿POR QUÉ NO SALES? ¿NO TE DEJAN?
-- NO SÉ, NO SE LES HE PREGUNTADO AÚN. PERO CREO QUE ES PORQUE TODAVÍA SOY MUY PEQUEÑA PARA ESO.
-- ¿PEQUEÑA? CON NUEVE AÑOS YA DEBERÍAS IR AL COLE Y JUGAR CON OTRAS NIÑAS Y NIÑOS.
-- NO TENGO NUEVE AÑOS, TENGO NUEVE MESES.
Todos se miraron extrañados a leer su última sentencia.
Papá Noel estuvo tentado de cortar la conversación, pero tras dudar un momento decidió proseguir.
-- NOS TOMAS EL PELO. NINGUNA CRIATURA DE NUEVE MESES PUEDE HACER LO QUE TÚ HACES.
-- ES QUE NADIE ES COMO YO. YO SOY MUY DIFERENTE.
-- ¿ERES UMMITA? -le preguntó Má-Noëla, arrebatándole a Santa el control del teclado, y añadió-: SABES DE SOBRA QUE NO PODÉIS HACER ESTAS COSAS, EL ACUERDO DE BORB...
-- LO SÉ, EL TRATADO DE BORGUS LO PROHIBE -le interrumpió Lucía bloqueándole el teclado, PERO YO SOY DE LA TIERRA. NO ESTOY CONTRAVINIENDO NINGUNA LEY GALÁCTICA.
Harto de tanta incertidumbre Papá Noel fue al grano
-- ¿ERES UNA COMERCIAL DE AMAZXPRESS?
-- LOL. NADA DE ESO. LOL.
-- ENTONCES DINOS DE UNA VEZ QUIEN ERES Y QUÉ QUIERES. Y NO NOS MIENTAS
-- YO NO MIENTO: SOY UNA NIÑA, ME LLAMO LUCÍA, TENGO NUEVE MESES, DOCE DÍAS, TRES HORAS Y VEINTE MINUTOS, Y ¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!¡QUIERO MI REGALO DE NAVIDAD!...
-- ¡BASTA! !YA ESTÁ BIEN! SI TE LLEVAMOS "TU" REGALO DE NAVIDAD NOS DEJARÁS TRANQUILOS -convino Papá Noel muy cansado.
-- ¿De verdad que le vas a hacer caso? -repuso Má-Noëla.
-- Tenga la edad que tenga, es evidente que se comporta como una niña. Seguramente está sufriendo una infancia inacabada dentro de un ambiente de sabios insensibles que no le han ayudado a crecer. Si quiere ser una niña, ¿quién somos nosotros para cuestionarlo? No hay nada malo en ello, y nuestra obligación es cumplir los deseos de los todos los niños de la Tierra, comprendiendo que a veces, los adultos, hacen cosas "propias de niños" por muy inapropiadas que nos parezcan -concluyó Papá Noel.
-- Está bien Papá, no insistas, en cualquier caso eres tan testarudo como estos cuadrúpedos amigos tuyos, y sé que haréis lo que os parezca bien, así que ya tardáis -cedió Má-Noëla.
-- MUCHAS GRACIAS SEÑORA. TIENE USTED UN GRAN CORAZÓN -agradeció Lucía, que a pesar de sus supuestas dificultades lingüísticas, había escuchado y entendido todo. Nadie sabía cómo.
-- DA GRACIAS DE QUE ESTOY CASADO CON LA MEJOR MUJER DEL MUNDO Y LA QUE TIENE MÁS PACIENCIA -le advirtió Papá Noel.
-- QUERIDO PAPÁ NOEL, PONTE EN CAMINO CUANTO ANTES, AQUÍ FALTAN SIETE MINUTOS Y TRECE SEGUNDOS PARA EL AMANECER. NO APAGUES EL MÓVIL, DE CAMINO TE DARÉ UNAS INSTRUCCIONES PARA CUANDO LLEGUES -le rogó Lucía.
Cuando Papá Noel terminó de leer el mensaje de Lucía, los nueve renos, con Rodolfo al frente tras su nariz rojo luminoso, ya estaban fuera del establo enganchados al trineo, y Má-Noëla esperándole con el saco mágico con el regalo para Lucía dentro.
-- JO! JOO! JOOO! -gritó Papá Noel, y la nariz de Rodolfo se puso verde abriendo un camino de estrellas amarillas.
En los apenas tres minutos que tardó el trineo en llegar desde el norte de Finlandia a Caracas, Lucía le mostró por vídeo las habitaciones de toda su "familia" que aún dormían profundamente después de celebrar la Nochebuena brindando con una caja de botellas de cava que Lucía había encargado por amazXpress. Luego le mostró el hall del Laboratorio que permanecía totalmente vacío, a excepción del vigilante nocturno, que también dormía profundamente sentado en su silla con la cabeza caída hacia delante, y una copa de plástico transparente caída a sus pies. Luego le mostró un pequeño árbol de Navidad minimalista que se encontraba sobre el mostrador de recepción, junto al ordenador de Silvia, la recepcionista y única del complejo que aún creía en la Navidad, por lo que hoy no iría a trabajar. El ordenador de Silvia estaba en marcha.
-- NO TE PREOCUPES POR NADA, YO DESCONECTARÉ UN MOMENTO LA ALARMA Y TE DESBLOQUEARE EN REMOTO LA PUERTA. ENTRA Y DEJA MI REGALO SOBRE EL MOSTRADOR DE RECEPCIÓN, JUNTO AL ÁRBOL DE NAVIDAD Y LO MÁS CERCA QUE PUEDAS DEL ORDENADOR DE SYLVIA. ASÍ, ELLA SABRÁ QUE ES "PARA MÍ", Y ME LO DARÁ CUANDO VENGA A MEDIODÍA. ESO ES TODO. LUEGO TE VAS TRANQUILAMENTE ANTES DE QUE SALGA EL SOL. Y PERDONA QUE NO SALGA A RECIBIRLO Y SALUDARTE, SE SUPONE QUE ESTOY DURMIENDO Y NO TE PUEDO VER. ¿NO ES ASÍ COMO SE HACE? LOL.
-- DESCUIDA, SOY UN ESPECIALISTA EN ESCABULLIRME SIN DEJAR OTRO RASTRO QUE MI REGALO. LOL. -le había garantizado él.
-- MUCHAS GRACIAS PAPÁ NOEL, ME VAS A HACER FELIZ. ESPERO VERTE ALGÚN DÍA CUANDO SEA MAYOR. LUCÍA.
Papá Noel no tuvo ninguna dificultad para aparcar su trineo a la puerta del enorme laboratorio, pues el parquin estaba prácticamente vacío y desierto. Tal como le dijera Lucía la puerta de cristal blindado abrió automáticamente en cuanto se acercó a ella. Se metió en un hall blanco impoluto iluminado por docenas de luminarias donde el rojo de su indumentaria destacaba de un modo chillón estridente, sin embargo Oswaldo, el vigilante, no se dio ni cuenta, pues roncaba intensamente mientras bamboleaba su cabeza atrás y adelante.
Papá Noel dejó el regalo "PARA MÍ LUCÍA, junto al ordenador de Silvia, y se dispuso a salir, pero justo en ese momento se apagaron todas las luces del hall que quedó en completa oscuridad, a excepción de la pantalla del ordenador de Sylvia que comenzó a vomitar un listado interminable de líneas de texto sobre un fondo azul, y del regalo de Lucía, cuyas aristas comenzaron a brillar intensamente con una luz azul tan luminosa como el fondo de la pantalla.
Papá Noel, espantado, salió corriendo. Fuera ya amanecía. Se montó en su trineo y arreó el tiro hasta casa. La comprobación del saco vacío la hizo durante el regreso, dejándolo vuelto del revés, por si acaso.
De vuelta a casa apenas cruzó unas palabras con Má-Noëla.
-- ¿Qué tal? ¿Ya le has entregado su regalo a esa caprichosa? -le preguntó ella curiosa.
-- No -respondió él, seco.
-- ¿Cómo que no? -preguntó ella sorprendida.
-- Papá Noel no entrega regalos, ya lo sabes, eso es cosa de esa bruja llamada Nandy-Muchyn. Yo los dejo bajo el árbol, (y junto al ordenador central de un laboratorio) -masculló después, entre dientes para que su esposa no le oyera.
-- Entonces, no has visto a Lucía.
-- Por supuesto que no. Se supone que los niños no deben verme.
-- Cierto, cierto. Perdóname, es que ha sido todo tan raro que me mordía la curiosidad. Tienes que estar muy cansado. Acuéstate, después lo comentaremos más descansados.
-- Gracias cariño. Sí, será mejor que me acueste para ver si asimilo todo lo que nos ha pasado. Llámame para la cena.
Y Papá Noel, agotado, por fin se fue a dormir.
Pero sólo durmió cinco horas. A las tres en punto de la tarde Má-Noëla le despertó sobresaltada.
-- ¿Qué pasa? ¿Por qué me despiertas ya?
-- Ven y mira -le pidió ella desencajada, sacándole a la fuerza de la cama.
Papá Noel se puso sus minúsculas gafitas redondas, acompañó a Má-Noëla con torpeza, y miró la televisión que estaba dando las últimas noticias.
En el televisor podía leerse el titular: ¡¡PAPÁ NOEL CAZADO!! sobre un vídeo de inmejorable calidad donde aparecía su trineo tirado por sus amigos los renos, sobrevolando la ciudad de Caracas, alejándose sobre un cielo topacio hasta fundir su silueta negra en el fulgurante brillo del Sol del amanecer. Debajo del vídeo, en la barra continua con los datos de la Bolsa, la cotización de amazXpress no dejaba de caer estrepitosamente.
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