ENTRELAZADOS II: HYPERFLOOD. El Proyecto Depth: (-33)
Era una fría mañana a mediados de noviembre. A requerimiento de su jefe, Erika Gates debía atender a Ramón Rivera, un tipo que quería presentar otro estrafalario proyecto de transporte que "revolucionaría el mundo entero de la logística": el proyecto Depth (-33).
Erika había llegado a Huesca a primeros de mayo de 2021, apenas quince días después de su veintinueve cumpleaños. A pesar de su juventud, acababan de ascenderle a Project-Manager de la empresa ARIZON, con la misión de supervisar el proyecto de construcción e implantación de una de las tres plantas de cálculo y gestión logística proyectadas en Aragón: la "Monegros-I". Lo que significaba que tendría que vivir en España al menos durante los tres años siguientes.
El proyecto ARIZON-Aragón, con sus plantas: Monegros-I, Fuentes-I y Ebro-I, acumulaba diez meses de retraso debido a las restricciones de movilidad implantadas mundialmente por la situación de alarma a consecuencia de la pandemia COVID-19 que, eventual y milagrosamente, se habían levantado para los empleados de ARIZON después de que cesara el repunte invernal de la enfermedad. Por lo que ahora tocaba poner en marcha todo el ajuste del Gantt-Chart, que había elaborado durante el confinamiento. Sin embargo la pandemia no era la mayor de las amenazas para ARIZON, lo peor era que, a medio plazo, los combustibles para el transporte aéreo inter-continental se habrían agotado sin alternativa, con lo cual el proyecto de logística global no tendría el éxito planeado.
Gracias a que ya hablaba español con cierta fluidez, aprendido de Teresa, su nanny mexicana, su integración había sido rápida; quizá lo que más le había costado fue convencer a las autoridades y demás partícipes del proyecto en Aragón, de que olvidasen el lastre dorado de su apellido, y la creyesen cuando les juraba que no tenía nada que ver con Bill "puertas", pues su familia regentaba una modesta compañía de transportes en Morton (Illinois), ciudad famosa por sus calabazas, y no por sus ventanas.
Erika, que estaba muy ocupada, y al objeto de que no le interfiriera en su planificación, citó a Ramón a las puertas de la oficina a las seis de la mañana; así, a las ocho ya se habría desecho de él y olvidado uno más de los muchos proyectos "locos" que debía atender, para seguir con su jornada habitual de catorce horas de trabajo, casi ininterrumpidas.
Con lo que no había contado Erika era con que a las cinco y media acabaría de hablar por video-conferencia con Johnny, y tampoco podía ni imaginar que la conversación terminaría con un:
<<- Damn bastard!>>
Así que, sin margen para anular una cita inminente, cuando se encontró con Ramón, aún con todos sus esfuerzos por evitarlo mientras recorría los escasos cien metros que separaban su living-containner del complejo de la obra, sus ojos aún rezumaban lágrimas.
Albergaba la esperanza de que, como ocurriera con otros "iluminados", el lugar y el horario le hubiera disuadido de acudir puntual, excusa que podría utilizar incluso para negarse a recibirlo en otra ocasión; pero, a pesar de que no había visto ni oído vehículo alguno, su cita: un tipo anodino de avanzada edad y escasa estatura, vestido de azul marino de pies a cabeza que llevaba cubierta con un usanka de ese color, zapatos de cuero crudo, boina y gafas steampunk Goth abatibles, incluidas; la esperaba a la puerta de la oficina; junto a él había aparcada una bicicleta, pintada a mano de color azul marino metalizado.
<<- Qué tipo más... "rarito"-pensó.>>
- Ramón Rivera. Encantado de saludarle y gracias por recibirme -se presentó, mientras se quitaba su guante de cuero azul para ofrecerle su mano cálida.
- Erika -correspondió ella, obviando su apellido, mientras le ofrecía la suya desnuda.
- ¿Está llorando? ¿Le ocurre algo? -le preguntó él, impertinente, mientras estrechaba su mano helada.
- No, nada. Estoy bien. Me ocurre a veces -respondió ella desde detrás de su bufanda.
- Será por el frío. ¿Le he hecho madrugar demasiado? - insistió curioso, quizá intuyendo la verdad al tratarse de una mujer tan joven.
Erika respondió bajándose un poco la bufanda y regalándole una sonrisa más dulce, "su" sonrisa, con la que Ramón dio por satisfecha "su" curiosidad.
- Tutéeme por favor. Vamos dentro -le ordenó, más que le invitó.
- ¡Ok! -asintió encantado.
Erika abrió la puerta de las oficinas de la obra: un complejo pentagonal formado por cinco contenedores de obra conectados a una estructura tronco-cónica central que hacía las veces de hall; todo ello situado en medio del grisáceo desierto de Los Monegros, como si de la mismísima luna se tratase, y sin otra compañía que la de las docenas de cámaras de seguridad que observaban todo, desde vete tú a saber qué lugar del planeta, o quizá del universo.
Las luces interiores se fueron encendiendo sistemáticamente mientras avanzaron hasta el despacho de Erika. Una vez allí, se quitó la bufanda, el abrigo, se sentó en su escritorio, y, con otra de sus sonrisas, invitó a Ramón a que hiciera otro tanto al otro lado, en una silla algo alejada de su escritorio que él alejó aún un poco más antes de sentarse.
Ramón, que no traía nada en las manos, abrió su chaqueta de cuero azul, dejando a la vista una camiseta del mismo color en la que podía leerse bordado en blanco Blue Messenger, se sentó si más, apoyó los codos en los reposa-brazos y, entrelazando sus dedos delante del pecho como para precalentar el aire con el que se iba a expresar, comenzó a hablar:
- Me consta que eres una persona muy ocupada, así que iré directamente al grano.
- Es una magnífica forma de empezar -convino ella con franqueza, secándose los ojos con un pañuelo de papel, aliviada por el aspecto y la compostura relajada del "mensajero azul".
- El proyecto Depth (-33), o, "Cota menos treinta y tres", viene a resolver el problema de transporte aéreo provocado por el agotamiento de los hidrocarburos.
- Interesante -dijo Erika, de modo automático, y preguntó- ¿En qué consiste?.
- Consiste en:
A) Un túnel bi-direccional desde Ciudad del Cabo hasta Usuhaia.
Erika abrió sus ojos dejando la mirada perdida como pensando: <<- Este les supera a todos>> Y se alegró de que el guardia de seguridad acabara de ocupar su puesto después de dar una ronda, por lo que dejó que el tipo siguiera hablando.
- B) El túnel pasará por aquí (refiriéndose a la plataforma "monegrina" de ARIZON), atravesará toda Europa hasta el extremo más oriental de Siberia, pasará a Alaska, y recorrerá el Continente Americano de norte a sur.
C) El túnel será como un eje central del que saldrán ramificaciones a Asia, Japón Groenlandia y Madagascar. Oceanía, Australia y la Antártida quedarán fuera del alcance, pero tengo diseñadas otras soluciones que de momento no vienen a cuento.
- Ya. Seguro -asintió Erika tratando de contener la risa e interrumpiendo lo menos posible.
D) Por el interior del túnel circulará el "HYPERFLOOD", un vehículo eléctrico supersónico propulsado por el sistema "WIND-IN" en combinación con el sistema "SQUID-ON", ambos de mi invención.
E) El Windin consiste en un sistema de empuje fluido-dinámico conservativo obtenido de la circulación supersónica de un gas pesado en un paquete de toroides paralelos con perfiles alares tipo Einstein en sus respectivos recorridos interiores. Estos toroides serán el motor del Hyperflood, y estarán perfectamente integrados en su sección circular sirviendo de propulsión.
<<- ¿Cómo ha podido decir todo eso sin respirar? -pensó Erika.>>
F) El Squidon consiste en un sistema de empuje provocado por una intensa onda de presión de choque de altísima longitud, un kilómetro, y baja frecuencia, un hercio; con su mínimo en la proa del Hyperflood y su máximo en su popa, que tirará del vehículo desde el exterior.
Erika estaba alucinando, aun así no pudo evitar dejarse llevar por la curiosidad.
- ¿Popa? ¿Proa? Una onda de esas características sería muy difícil de conseguir en el aire, lo cual significa que... - preguntó sin poder disimular su perplejidad.
- Veo que estás cogiendo el concepto. Déjame seguir:
G) El túnel estará lleno de agua de mar filtrada, por eso se construirá a treinta y tres metros por debajo del nivel del mar; y el "Hyperflood" es un...
- ¡Submarino! -completó Erika, sorprendidísima de su disposición a seguirle la corriente. Era como si la hubiera hipnotizado.
- ¡Exacto! En realidad un tren submarino -puntualizó Ramón, y añadió-: un tren submarino capaz de transportar hasta dos mil pasajeros por minuto a mil kilómetros por hora. En realidad una flota de trenes "super-cavitantes" separados entre sí por una frecuencia mínima de de cinco minutos. La interconexión con los túneles radiales se realizará con mi sistema de transferencia de pasaje entre trenes en marcha: "INTER-TREN2020", patentado por mí hace años. Claro que podría realizarse bajo el agua, pero por medidas de seguridad, los "hipódromos" de trasferencia en marcha se realizarán emergiendo a diez metros sobre el nivel del mar.
La confianza con la que Ramón se refería al proyecto empleando el "futuro simple del indicativo", y el cúmulo de despropósitos teórico pseudo-científicos, más bien de ciencia ficción, saturó la capacidad de respuesta de Erika, quien, abrumada, sólo acertó a preguntar:
- ¿Porqué a treinta y tres metros de profundidad?
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