Ecuador. Capítulo 1. Tuhmaina
Ni la tierra roja, ni las piedrecitas metidas en sus chancletas de goma color amarillo, molestaban a Tuhmaina; porque nunca, en sus trece años de vida, había dejado de sentirlas jugueteando traviesas e insidiosas entre los dedos y bajo las plantas de sus pies. Estaba tan acostumbrada a ellas como a recorrer, dos veces cada día, los cinco kilómetros que separaban su infravivienda en la aldea Malinde, del colegio Jerome Umwarimu, de Butembo. El camino de su casa al colegio estaba salpicado de emociones fuertes: la más intensa de ellas, no eran los niños soldado del LRA haciéndole gestos obscenos con movimientos rítmicos sus kalashnikov, tampoco le impresionaban los gritos desgarradores de la jungla, no siempre de animales; ni siquiera sortear el cadáver mutilado de un joven recién aniquilado cuya sangre reforzaba de color la larga cicatriz de polvo rojo que, como en la bandera de su país, dividía diagonalmente la selva verde y exuberante, y nunca le apetecieron las golosinas de l...