Política y pareja
La política tiene poco o nada que ver con el amor o el querer. Está en planos diferentes. La política, está en el orden, el control y la dominación de las voluntades ajenas; quizá en principio honestamente para alcanzar y compartir con otr@s el placer de la mejora social, pero siempre acaba convirtiéndose en un vicio por el placer orgásmico que da el ejercicio del poder sobre los demás; por lo tanto atiende a los mismos estímulos fisico-químicos que el sexo, y es irracional e irrefrenable. La política es una función sexual, y pensar que la función de la política es la mejora de la sociedad humana, puede ser tan ingénuo como pensar que la función del sexo es exclusivamente la reproducción humana. Como el sexo, la atracción por determinada inclinación política es innata, pero también puede estar sujeta a las experiencias sobrevenidas desde la más tierna infancia, de modo que, al igual que una critatura abusada sexualmente puede verse forzada a buscar experiencias sexuales aberrantes, o...