sábado, 23 de julio de 2016

ROTONDA REVISITED I. Buscando una explicación.

Hace más de dos años que Israel, el Rey de Rotonda, abandonó su Isla; y no ha vuelto.
No se despidió de mí, pero días antes de partir, me dejó un mandato:
-Amigo Phineas, si la laberíntica espiral en la que nos encontramos tiene su salida en un Agujero Negro, para escapar hay que ir a la entrada, al principio del sendero ensortijado. Hay que volver a la Madre. Hay que regresar a ÁFRICA.
Súbdito fiel, volé a África después que las golondrinas, cuando ya habían caído las primeras nieves. Él no sé dónde se fue, pero me han dicho que al igual que las abejas reinas deambulan rodeadas de su enjambre buscando el mejor lugar para su panal, le vieron haraganear por los barrios residenciales acompañado de otros vagabundos buscando su nueva Arcadia.
Hace unos días que volví de África, y he vuelto realmente decepcionado: la Madre de la Humanidad ya no es fecunda. En África ya no nacen africanos, si no europeos negros deseosos de abandonar ese útero donde se gestaron, por excesivamente cálido, muy húmedo, o severamente reseco; siempre abarrotado de gérmenes criminales, y glóbulos blancos, que, más que protegerles de ellos, parecen cómplices de su cultivo. Los nuevos africanos se desesperan imaginando mil maneras de dejar sola a su anticuada madre aborigen.
Deseoso de una explicación, necesitaba ver al Padre; y aunque había prometido no volver nunca más, no pude reprimir mi necesidad y regresé a Rotonda. En mi primera incursión no encontré ni al Padre, ni al Rey, ni explicaciones, ni nada de nada. La isla estaba desierta; así sucedió dos tardes más, pero a la cuarta…
(Continuará)

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