domingo, 20 de abril de 2014

RESURRECCION

Me gusta el teatro pero, El Tenorio y el popular Auto Sacramental denominado "La Semana Santa" nunca me han gustado, ni un poco. De la monolítica representación del primero hace años que me escabullí, tantos que no recuerdo haberlo visto nunca en color. De la Semana Santa ya es más difícil huir, obviamente no es imposible, pero no sin ponerte en evidencia. Lo que aquí voy a manifestar es sólo el derecho a pataleta de niño raro; se me pasará enseguida, ya verán. Pero es que, después de meses soportando los atronadores ensayos de tambores, en lo que se supone son espacios urbanos abiertos y reservados a la observación y escucha de la naturaleza, una semana de procesiones sobre ruedas y a pie, horas de éxtasis representativo y pésima sobre-actuación, estoy un poquito saturado de soportar una obra de teatro cada vez más omnipresente y menos ajustada al guión. 
No sé de donde se sacaron la utilería, que por cierto a mi me trae más a la imaginación (que no memoria, pues no soy tan viejo) un ritual azteca, que cualquier acontecimiento mediterráneo, quizá sea por aquello de que es imposible influir sin ser influido, como en la muerte inducida del gato Schrödinger; en fin, Mecánica Cuántica, quizá con ella podamos explicar la Resurrección. Ahora unos meses de silencio, que a ustedes los intérpretes y espectadores de tan gran obra de teatro, les agradezco de corazón. 
¿Ven? Ya se me pasó.

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